Volviendo

a mi

Esencia...

 
 
 
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Keddy Marmolejos es experta en conexión y empoderamiento femeninos, creadora de este espacio y mamá de dos.

 

Su misión es ayudar a las mujeres de hoy, independientes, idealistas e intuitivas a reconectar con su poder, su feminidad y su esencia. Para ello, se basa en su propia experiencia de búsqueda, desarrollo personal y crecimiento como madre y emprendedora.

 

A través de sus programas te ayudará a conseguir mayor conexión contigo misma, más confianza, alegría, energía y, sobre todo, más equilibrio en las distintas áreas de tu vida.

 
 

 

Un poco de mi historia...

 

Hace unos años, trabajaba en una empresa de consultoría como ingeniera. Me dediqué a ello durante 4 años. En esa época, vivía con mi pareja en un piso precioso en el corazón de Barcelona. Allí estaba muy bien, me encantaba la ciudad y el estilo de vida que tenía.

 
 
 

Sin embargo, me sentía completamente insatisfecha en el trabajo y no sabía muy bien cómo cambiar esa situación...

 
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A principios de 2013 supe que estaba embarazada de mi hija Noah... y las cosas tuvieron que cambiar. Todo me exigía otro ritmo, más lento, por el bien de mi bebé y por el mío. En esta etapa aprendí a escuchar mi cuerpo y a actuar de acuerdo a lo que yo pensaba era mejor para mí.

 

Así fue cómo pude ver con claridad que ésa no era la vida que yo quería para mí y mi recién estrenada familia, y tuve el empuje para tomar la decisión de dejar mi trabajo y mudarme a otra ciudad.

 

De esta manera, tuve la oportunidad de criar a mi hija como yo deseaba, dedicándole todo mi tiempo y mi energía.

 
 
 

Me sentía feliz y completa al estar viviendo la vida que yo misma me había imaginado.

 
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No obstante, al año de ser mamá empecé a darme cuenta de lo desconectada que estaba de mí misma. No me priorizaba para nada, no hacía ninguna de las cosas que me gustaban hacer antes de tener a mi hija, el ocio para mí era inexistente y mi relación de pareja estaba muy resentida.

 

Había dejado de lado pasiones fundamentales para mí, como la Danza, que había estudiado de manera profesional durante muchos años. Esta situación había llegado hasta tal punto que mi vida estaba totalmente centrada en la crianza de mi hija y el mantenimiento de mi casa.

 

Comprendí entonces que no importaba si mi vida giraba en torno a un trabajo corporativo o a mi familia. La cuestión era que, en ambos casos, repetía el mismo patrón de comportamiento:

 
 
 

Me entregaba tanto a lo de fuera que me olvidaba de lo de DENTRO, me olvidaba de mí.

 
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Así que un día decidí hacer algo por mí; decidí volver a incluir en mi vida algunas de las actividades que me nutrían y me hacían feliz, como la danza y el yoga.

 
 
 

Al principio me surgieron muchas dudas:

¿Estaría bien mi hija sin mí durante las clases?

¿Se lo tomaría bien mi pareja?

¿Realmente esas clases me ayudarían en algo?

¿Cómo me sentiría yo ante todo esto?

 

Me sentía fatal por alejarme de mi hija un par de horas a la semana... pero, poco a poco, este sentimiento de culpa fue desdibujándose y sustituyéndose por una sensación muy agradable de bienestar y tranquilidad.

 
 
 

Esto fue sólo el primer paso..., un paso pequeño..., pero hoy puedo decir que fue el inicio de mi propio camino de reconexión con mi Esencia.

 
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Por supuesto que el trayecto no ha sido fácil. He tenido que afrontar muchos obstáculos, la mayoría de ellos internos, para llegar a donde me encuentro hoy.

 
 
 

Sé que no es fácil sacar tiempo para una misma; nadie nos lo ha enseñado.

 
 
 

Parece que en esta vida de prisas no hay tiempo para PARAR.

que a veces hay que hacer encaje de bolillos para organizar la agenda familiar y/o laboral.

Sé, de primera mano, que como mujeres que somos, en ocasiones es complicado pedir ayuda y delegar ciertas tareas.

 
 
 

Y también sé por experiencia propia que el dedicarnos un tiempo para cuidarnos nos ayuda a conectar nuevamente con nuestro cuerpo y a cosechar un bienestar mayor con nosotras mismas y en nuestra vida.

 
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He vivido los dos mundos: el vivir enfocada en lo EXTERNO (a través de mi trabajo corporativo) y el cultivar una mirada INTERNA gracias a mi formación en danza y otras técnicas, permitiéndome tener una consciencia y conexión corporales muy especiales.

 

He aprendido a mirar primero DENTRO antes de actuar, a PARAR y, literalmente, a escucharme, a prestar atención tanto a los mensajes de mi cuerpo como a mi instinto. He aprendido que esta vuelta a mi CENTRO es el primer paso para que todo lo demás en mi vida tenga sentido y coherencia, para ser feliz AHORA y en el futuro.

 
 
 
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Y por ello, me encuentro en una misión: la de ayudar a las mujeres que así lo deseen a superar la desconexión existente entre mente y cuerpo, y a superar el ajetreo interno y la ansiedad, fruto de llevar una vida llena de cosas por hacer.

 
 
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Yo apuesto por el gozo, el disfrute, el silencio, la quietud, las emociones, las sensaciones, la intuición, el instinto, el ahora y el CUERPO como parte de nosotras.

 

Sé que muchas sufrimos de cansancio, de ansiedad, de soledad, de hiperactividad y quizás de auto-abandono.

Lo sé porque yo misma he pasado por esta experiencia hasta hace bien poco; entiendo tu situación y cómo te sientes.

 

Y por ello te pregunto...

 
 
 
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Si así lo sientes, te invito a que reserves una sesión de encuentro gratuita conmigo y juntas veamos cómo puedo ayudarte.

 
 
 
 

¿Quieres saber más sobre mí?

 
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  • Adoro tocar la guitarra, pero no me pidas que lo haga en público... No, no.
  • Me fijo en los detalles... ¡En todos! Una mirada furtiva, un apretón de manos, una alfombra mal alineada con el sofá y la mesa, un cuadro torcido, ...
  • Soy fan de todo aquello hecho con pasión, auténtico y de calidad, ya sea un plato de comida, una fotografía o la impresión de un libro.
  • Me agobia el desorden, por eso, antes de sentarme a trabajar, me pongo a recoger y a ordenar mi casa, si no, ¡no puedo pensar!
  • Soy optimista por naturaleza. Siempre soy capaz de ver el lado bueno de cualquier situación. ¡Yes!
  • ¿Algo que me hace mucho daño a la vista? Las faltas de ortografía. Y hoy en día abundan por doquier.
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  • Se podría decir que soy la fusión personificada, pues por mis venas corre sangre dominicana, española, turca, japonesa y portuguesa. No obstante, me declaro defensora de las buenas tradiciones; creo que son tesoros a cuidar.
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  • De pequeña me mordía las uñas; ahora me conformo con hacer ruiditos con ellas, aunque intento ocultarlo.
  • Desde que tengo memoria he amado la Danza. Es una de las mejores maneras que tengo de expresar lo que siento y por ello me he formado en distintas disciplinas durante más de 10 años.
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  • Soy introvertida hasta tal punto que muchas veces sólo tengo ganas de irme a vivir a alguna montaña, sola, cual ermitaña pero a la vez soy capaz de subirme a un escenario y bailar, dando mi alma, delante de un gran público.
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  • Me fascinan los árboles frutales. Es ver uno lleno de fruta y salir corriendo a ver cómo hacerme con alguna. Mmmmm...
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  • Me emociono fácilmente... Puede que sea por escuchar una canción preciosa o por observar un amanecer o una puesta de sol. Simplemente, me siento bendecida y agradecida por poder disfrutar de esos placeres, la mayoría de ellos gratuitos.
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  • Pertenezco a ese grupo de personas que podrían pasarse horas bailando sin ningún problema pero, ¿correr? No aguanto ni 10 minutos.
  • Siempre he pensado que las normas están para cumplirlas… hasta que me di cuenta de que dichas normas se las habían inventado unos cuantos y, por tanto, yo también podía inventarme las mías.
  • Aprendo cada día algo nuevo con mi hija Noah. Sabe tanto... me enseña tanto... Y ahora el aprendizaje se duplica con la reciente llegada del pequeñín de la casa, Eric. Por ello, nos tomaremos un tiempo para estar más en familia y conocernos mejor.
  • Conozco a Jose, el compañero de mi vida, desde que íbamos juntos al instituto. Creo que, ya desde entonces, intuíamos que podíamos construir algo grande, como la familia que hemos formado.
 
 
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